Duele crecer…

22 febrero, 2017 / Blog

TANIA15BW

Hace un par de semanas, fui con una muy querida amiga al concierto del grupo Duelo.

Sí, aunque usted no lo crea, me gusta su música y cuando era más chica era súper fan de sus canciones; hasta al Palenque iba jaja…

Desde que nació baby Leo, no he tenido mucho tiempo para mi, han sido muy pocas las reuniones u oportunidades que me doy para salirme a relajar un rato.

Así que el concierto de Duelo era perfecto para irme a despejar.

Independientemente de lo mucho que me divertí, el concierto o la ocasión, me puso a pensar muchas cosas…

Recuerdo que cuando escuchaba esa música era una chavita de 15 ó 16 años que tenía un millón de sueños, siempre reía, no me mortificaban muchas cosas, todo lo tomaba a la ligera, vivía enamorada de la vida y el amor. Y sí, me enamoraba cada dos segundos, me rompían el corazón y volvía a creer rápido. No guardaba rencores, corajes, comía sin remordimiento y no me dormía pensando en cómo iba a pagar mis deudas.

En medio del concierto me vi sumergida en un montón de recuerdos, que me dieron un poco de sentimiento y me llevaron a pensar que, crecer duele, duelen las responsabilidades, el amor, la vida, los hijos, el trabajo, el día a día…

Entre más crecemos más duros e insensibles nos volvemos, dejamos de ponerle atención a los pequeños detalles, ya no disfrutamos la música por igual. Si tenemos un problema nuestra mente se bloquea y no piensa en las mil soluciones que teníamos cuando éramos más jóvenes. Nuestros sueños se frustran, nos conformamos rápido y vamos perdiendo esa chispa y valentía que solíamos tener.

Por eso es que crecer duele, duele voltear atrás y ver que todos esos sueños que teníamos “los tuvimos que tirar a la basura”, duele ver que ya no tienes el mismo tiempo de antes para ti, que tu vida cambió, que puede ser que tu cuerpo también, que eres más aburrido ó aburrida, que ya no tomas cerveza porque engorda ó no tomas vino porque se te manchan los dientes…

Una y mil cosas que dejamos de hacer, cosas que solíamos hacer cuando éramos jóvenes, que no nos importaba, que disfrutábamos, que reíamos…

No dejemos que un mal trabajo, una mala relación, la rutina ó la misma sociedad nos conviertan en una persona que NO queremos ser.

Volvamos a ese joven yo que éramos antes, la vida vuela, el tiempo vuelo, disfrutemos para que no duela crecer, para que podamos vivir cada etapa de nuestra vida con la satisfacción de que estamos haciendo bien las cosas.

 

¡Feliz día!

 

PD. Prometo no abandonarlos tanto!

 

 

T.

 

 

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