De carne y hueso

14 septiembre, 2017 / Blog

“Tania, ¿Cómo le haces para hacer tantas cosas, para arreglarte, para trabajar, andar en mil proyectos, en redes…?!

Siempre que me hacen esta pregunta, algo dentro de mi emerge hacia el exterior una expresión de nervios, risa y confusión.

“No se”, esa siempre es mi respuesta.

No sé y nunca sé que contestar.

Desde muy pequeña me enseñaron a trabajar, a luchar por mis sueños, a generar dinero, ideas…

El trabajo para mi es algo tan normal y esencial en mi vida. No importa la etapa que esté viviendo, siempre tengo que estar trabajando. Siempre tengo que estar creando. Vivo con una presión diaria, que me gusta y que disfruto.

No puedo vivir sin esta presión, creo que ha sido clave esencial para llevar a cabo proyectos, trabajos y negocios.

Y no es la presión de: “Tener que hacer algo porque alguien te lo pide”, “Tener un negocio para hacerte rico ó tener la vida que quieres”, no, no, me gusta trabajar porque me encanta estar ocupada.

Cuando puse mi primer negocio, un salón de fiestas llamado Meninos Fiesta, siempre lo visualicé. Y me imaginé llegando a atenderlo después de hacer mil actividades, combinándolo con la televisión, mi familia, el ejercicio.

Por muchos años he estado acostumbrada a hacer muchas cosas, a moverme de un lado a otro, a crear nuevos negocios.

Ahora que soy mamá creo que mi creatividad se disparó, hay días que me levanto a las 3 am porque se me ocurre una idea y para que no se me olvide, me levanto a anotarla.

Soy una persona un tanto loca, distraída, con mil defectos; pero con muchas ganas de ayudar e inspirar.

Hace unas semanas me dio algo que se llama “Cansancio Crónico”, me dolía todo el cuerpo, la cabeza, tenía diarrea, vómito, no tenía ganas de nada.

Después de días de sentirme mal, decidí hacer un alto y escuchar a mi cuerpo. Evidentemente me estaba pidiendo que parara, que viera realmente lo que estaba haciendo con el y hasta con mi entorno.

Y ahí es donde volvió a surgir esa pregunta de: “¿Cómo le haces Tania?…

Me di cuenta que soy de carne y hueso, que a veces no puedo complacer a todos, que a veces tengo que decir que no, que no a todo el mundo le tengo que caer bien, que no puedo tener todos los negocios, que no puedo estar al 100 con mi familia y amigos sino me cuido, que tengo que estar bien física y emocionalmente para llevar el ritmo de vida al que estoy acostumbrada.

Me di cuenta que a veces hay que parar y llorar porque simple y sencillamente estoy cansada y necesito que alguien me de un abrazo, que hay veces que tengo que dejar mi celular y pasar tiempo de calidad con mi bebé. Hay que establecer límites, somos humanos, necesitamos poner prioridades en nuestra vida.

Hay días para todo y tiempos para todo. Aprendamos a disfrutar de las pequeñas cosas, a escuchar a nuestro cuerpo, a consentirnos, pero también, ¿porqué no? exigirnos ser mejores todos los días. Establecer metas a corto y largo plazo.

Recordemos que somos de carne y hueso, y por ende, se nos permite todo, solo no descuidemos lo más importante y primordial en nuestra vida.

Si te caes, levántate y vuelve a comenzar. No pasa nada.

¡Los extraño!

Les mando un beso.

 

IMG_4074

10 1 Comentario

Posts relacionados

Un comentario en “De carne y hueso

  1. Yo también estoy pasando por un cansancio crónico y es horrible por que me gusta estar de un lado a otro también tuve una fractura de pie y creo me estaba volviendo loca pero mi cuerpo me gritaba descanso, entre trabajo, universidad, escuela de idiomas, familia, novio blabla es difícil pero bueno así somos jaja, saludos Tania!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *